Actualidad

Las increíbles piruetas del nuevo vídeo de Björk y Rosalía (y cómo se crearon)

Después de algunos atrasos, la islandesa y la catalana han presentado su vídeo de la canción Oral. La recaudación de la colaboración de Björk y Rosalía irá destinada a la lucha contra la piscicultura.

La tercera es la vencida. Después de dos anuncios de estreno fallidos (el 27 de octubre y el 9 de noviembre), Rosalía y Björk han sacado a la luz su vídeo musical de la canción Oral. Con una base de dancehall y una mezcla de sonidos etéreos, hacen que la pieza evoque un halo onírico.

En el vídeo, Rosalía y Björk, son representadas por inteligencia artificial. Con piruetas atléticas, vestidas de blanco y con katanas, ambas cantantes protagonizan una pelea de artes marciales. Los filtros de IA dejan entrever que no son sus rostros reales, dando un efecto de una lucha propia de videojuego.

A través de este vídeo, las cantantes buscan recaudar fondos para la lucha contra la piscicultura. En concreto apoyar a los habitantes del fiordo Seyðisfjörður, que están en pie de guerra contra la industria en la zona, así comentó Björk en entrevista a The Guardian. Este tema es especialmente importante para la cantante, pues su país natal es uno de los principales salmonicultores.

Para Rosalía y Björk comparten su pasión por la música y su conciencia ambiental. Es por esto que la islandesa le pidió su colaboración a la catalana para este proyecto. Björk ha agradecido a través de su Instagram la colaboración de la española, que no suele interpretar canciones en inglés.

En su publicación comenta que escribió esta canción hace 25 años, sin una temática de lucha sino de amor. Además Björk agregó que se siente “bendecida” por la participación de Rosalía.

En una entrevista con Rolling Stones, la nórdica comentó que es amiga de Rosalía hace años y que al momento de ofrecerle la canción aceptó inmediatamente. Ambas trabajaron en la producción, agregando la española sus propios arreglos y algunas frases en español.

Otro dato interesante es que el lanzamiento de este vídeo coincide con el cumpleaños número 58 de Björk. No es un dato menor, ante la importancia que tiene la letra que compuso hace 25 años y el fin benéfico que hay detrás del vídeo.